Emisiones

La mayor preocupación a nivel mundial después del covid-19, es el medio ambiente, como factor que nos permitirá en un primer paso alargar la vida de nuestro planeta y mejorar nuestras condiciones de vida. Será una nueva forma de cambiar nuestro tejido industrial, llevándonos a un futuro “incierto” por los cambios sociales económicos y políticos que surgen con tanta rapidez, ya que no encontramos la pausa que requieren los cambios, si se buscan que sean positivos.
Hablaremos más veces sobre estos cambios y el papel que todos jugamos en ellos.

Hoy hablaremos de emisiones a la atmósfera. Los llamados gases de efecto invernadero (G.E.I.) dióxido de carbono (CO2) y metano (CH4).

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Los dióxidos de carbono (CO2) tardan en desaparecer 100 años. Los metanos (CH4) 10 años. Aunque producen 25 veces más daño que el CO2 en el calentamiento, quemado por encima de 560°C en un motor de combustión se convierte en vapor de agua.
La tierra es la mayor productora de G.E.I. pero el rápido e incontrolado crecimiento del sector industrial, sector agrario y al sector de la construcción ha hecho que la balanza no pueda mantenerse como ocurrió hasta hace 150 años. Todos los países buscan sistemas para frenar el crecimiento de temperatura, dentro de las organizaciones mundiales, primero fue Kioto, ahora París, pero todos quieren poner su sello personal.
El fin es el mismo, llegar al 2050 estando cercanos al 0 de descarbonización, por lo que algunos usan las herramientas que tienen en la actualidad como correa de transmisión para llegar a la obtención de biocombustibles gaseosos (biometano, hidrógeno) que nos permitan obtener lo llamado “verde” en energía y movilidad, contando que su producción nos hará no emitir G.E.I. en su producción, a la atmósfera y tener una movilidad limpia en el concepto de cero emisiones medioambientales (CO2, THC, PM, NOX).
En nuestro país continuamente el sector eléctrico, en energía o movilidad, es el único centro sobre el que se habla, seguro que tienen razón, pero da más sensación de ideología que de realidad.
Las subvenciones para la movilidad, tienen en el vehículo eléctrico toda su razón de ser.
Las últimas ayudas a todos los sectores han sido causadas por el desastre económico en el que nos encontramos, sino no habrían existido. En algún sector testimonial el hidrógeno: en España solo existen dos hidrogeneras.
En los primeros seis meses es hora de ver cómo estamos en emisiones en movilidad, mirando lo que es la piedra filosofal de los entendidos, el CO2.

El año 2020 tiene 95 g/km de límite en la UE.

España está dentro de ellos, no para todo pero si en esto. Los primeros seis meses, estamos en 113 gramos. Recuerdo, que se saca por los coches vendidos nuevos. El covid-19 nos ha hecho cambiar costumbres y usos pero hay cosas en las que seguimos igual o peor, es en entender los problemas y sus soluciones. El coche eléctrico como figura central ha bajado sus ventas respecto al año anterior y no por la pandemia, como ya os comentamos, ha ocurrido lo mismo en China y en todos los países. Pero en España de 5.182 vehículos vendidos, 1.384 han sido automatriculados por los concesionarios, obligación para que las marcas reduzcan su canon de CO2, en el resto del año superarán el 30% de las unidades vendidas.

Seguro que las subvenciones, de hasta de 6500 € por vehículo, aunque esté parado, mejorará nuestro medioambiente, o eso espero.

Vehículo híbrido enchufable

Los “entendidos” dicen que la venta de los híbridos enchufables ha sido importante para conseguir mejorar un 4% sobre el año pasado.

Ya hemos dedicado unas páginas a los híbridos hace unas semanas, tendremos que recordarlas pues o los controles fallan o alguien nos está tomando el “pelo”. Con una pequeña parte de esas “subvenciones” usadas y paradas, podríamos haber ayudado a sectores de energías alternativas gaseosas (GNC, GLP) que no siendo tan “puras” como el eléctrico (según dónde cargue), hace que la expresión “las motas de polvo hacen montañas” sea una realidad.
El tema del eléctrico llega hasta todos los puntos: los ayuntamientos es su tan traído y llevado uso de sus ahorros pueden disponer de un pequeño porcentaje para renovar movilidad, pero “ojo”,

sea una bicicleta, un coche o un autobús tiene que ser eléctrico.

no importa en el caso del autobús que cueste 500.000 €, que no se esté seguro si va aguantar el servicio por autonomía, sus baterías pesan 3.000kg… por encima de todo tenemos que llegar los primeros, pero ¿sabemos cómo llegar o va ser una vez más el baile de la yenka, un pasito para delante y otro para atrás?.
Recuerden hagamos, transformemos, lo que podamos pagar sino será imposible llegar.
Ustedes son nuestro fin y nuestro futuro.
Próximamente les hablaremos de cómo el confinamiento trato a las emisiones y del plan 2020-2030 de la Unión Europea.